Ricardo Antequera fue el experto encargado de conversar sobre el COVID-19 y la propiedad intelectual durante el webinar llevado a cabo por la CCIAVF

El jueves 03 de septiembre se llevó a cabo nuestro conversatorio sobre el “Covid-19 y Propiedad Intelectual, Protección y Comercialización de Tratamiento y Vacunas en Venezuela” durante el mismo Ricardo Enrique Antequera, interactuó con Luis Alberto Russián, para señalar algunos puntos de suma relevancia en materia de Propiedad Industrial, en particular indicó, que en Venezuela rige una ley de 1955, la Ley de Propiedad Industrial, la cual es bastante obsoleta ya que no incorpora los últimos avances en tecnología e invención, como por ejemplo lo constituyen los circuitos integrados o chips.

Rápidamente Antequera recordó que Venezuela, cuando formó parte de la Comunidad Andina adoptó las Decisiones Andinas en materia de Propiedad Intelectual en 1992, lo cual le permitió incorporarse a los estándares existentes en esa época. Posteriormente con la creación de la OMC, las decisiones andinas fueron modificadas para alinearse con los nuevos compromisos asumidos por la Organización Mundial del Comercio.

Sin embargo, ya para el año 2003 el SAPI dejó de otorgar patentes en Venezuela, situación que siguió desmejorando hasta que Venezuela decidió retirarse del Acuerdo de Cartagena.

Antequera indicó que en materia de medicamentos siempre ha existido una discusión entre los intereses colectivos, que en el caso del COVID se traduce para los gobiernos, en proporcionarle un tratamiento a la población contra ese virus a un precio razonable, y por otra parte, el interés de promover la investigación y desarrollo a través del otorgamiento de una patente.

Es por ello que la legislación internacional permite el establecimiento de licencias obligatorias, el cual no es un esquema de expropiación, sino un mecanismo que permite a los países afectados atender a su población, produciendo localmente los medicamentos necesarios, pagando los derechos de patentes de acuerdo al mercado internacional.

En el caso de Venezuela, ya no contamos con el parque industrial requerido para la producción de un eventual tratamiento para el Covid-19, por lo tanto, las autoridades venezolanas dependerán de terceros países para poder atender a su población.

Finalmente Ricardo Antequera recordó que el proceso de creación de una vacuna tarda en promedio unos diez años, “hasta la fecha” el proceso más corto ha sido el de las paperas que duró unos cuatro años.

Sin duda con los avances tecnológicos y el financiamiento de entidades públicas, pronto se descubrirá la cura en contra del Covid-19, a pesar de que seguramente en esta ocasión, no se respetarán los tiempos de espera necesarios para evaluar debidamente la seguridad y eficacia del medicamento.

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